XRP ha perdido el soporte de los 1,40 dólares. La cotización de la tercera moneda por capitalización bursátil ronda hoy los 1,40 dólares, con un retroceso del 0,51% en las últimas 24 horas, según los datos de mercado. La caída llega en una jornada en la que el precio ha llegado a tocar los 1,39 dólares y en la que el resto del mercado se comportaba de forma algo más constructiva: Bitcoin, la referencia del sector, cotiza en torno a los 83.063 dólares con una subida del 0,18% en el mismo periodo.

Ese detalle importa. Cuando una moneda baja mientras la referencia sube, el movimiento suele hablarnos de algo específico del proyecto y no de una sacudida general del mercado. En este caso, las ventas se concentran en el mercado de derivados, donde las posiciones apalancadas están siendo desmontadas a medida que se acerca el listado de Evernorth —el activo ligado a XRP bajo el ticker XRPN— en el Nasdaq, previsto para el 12 de octubre.

Qué significa perder el soporte de 1,40 dólares

En el lenguaje del mercado, un soporte es una zona de precios donde históricamente han aparecido compradores suficientes como para frenar una caída. Los 1,40 dólares ejercían ese papel en el gráfico de XRP, y su pérdida es relevante por dos motivos. Primero, porque invalida una referencia técnica que muchos operadores usaban para colocar sus órdenes de compra y de protección. Segundo, porque envía una señal psicológica: cuando un nivel que aguantaba deja de aguantar, una parte del mercado prefiere reducir exposición antes que asumir que ya no sirve como referencia.

Conviene no exagerar la lectura. Un cierre por debajo de 1,40 dólares durante unas horas no confirma una tendencia bajista duradera; para eso haría falta ver si el precio se instala ahí varios días, con volúmenes consistentes y sin recuperaciones rápidas. Lo que sí indican los datos es que ese soporte estaba sostenido, en buena medida, por posiciones apalancadas que ahora se están deshaciendo.

Derivados: el motor de la caída

El mercado de derivados es donde se negocian contratos cuyo valor depende del precio de XRP sin necesidad de comprar o vender la moneda al contado. Permite apalancarse: depositar una cantidad relativamente pequeña y operar con una exposición mucho mayor. El atractivo es evidente en un mercado que se mueve rápido; el riesgo también. Cuando el precio se mueve en contra de esas posiciones, los exchanges liquidan automáticamente las garantías, lo que genera ventas forzadas y alimenta la caída.

Eso es lo que parece haber ocurrido en esta ocasión. La venta no se apoya en una noticia negativa sobre XRP, sino en el desarme de posiciones que se habían construido esperando, precisamente, el acontecimiento que ahora está a punto de producirse. Es un patrón recurrente: cuando un evento muy esperado se acerca, parte del dinero apalancado decide recoger beneficios antes de que ocurra, y ese flujo de salida puede pesar más que cualquier compra nueva.

El otro dato llamativo es el desplome del volumen. Las operaciones han caído más de un 53% en 24 horas, lo que deja un mercado con menos profundidad. Menos liquidez implica que cada orden mueve el precio un poco más; las caídas se aceleran y las recuperaciones también. En un contexto así, los movimientos de corto plazo dicen menos sobre el valor real de la moneda que sobre la fragilidad momentánea del libro de órdenes.

Evernorth y el listado del 12 de octubre

El acontecimiento que marca la agenda es el listado de Evernorth bajo el ticker XRPN en el Nasdaq, previsto para el 12 de octubre, según el contexto disponible. Se trata de un vehículo cotizado vinculado a XRP, una fórmula que en los últimos años ha servido para que los inversores tradicionales puedan exponerse a criptomonedas desde cuentas de valores convencionales, sin necesidad de abrir una cuenta en un exchange ni de custodiar claves privadas.

Para mucha gente, ese tipo de productos ha sido la puerta de entrada al sector. Para el mercado de la propia moneda, suelen ser un arma de doble filo. A corto plazo, la expectativa genera compras y atrae titulares; cuando el listado se materializa, esa expectativa desaparece y quedan solo los flujos reales. Es habitual que los inversores que compraron el rumor vendan la noticia, sobre todo si venían apalancados. Eso no dice nada sobre el efecto que el producto tendrá en los meses siguientes, cuando el dinero institucional decida si quiere utilizarlo de forma sostenida.

También hay que situar el evento en su contexto. El ecosistema de XRP ya cuenta con instrumentos cotizados al contado en Estados Unidos, de modo que un nuevo listado no abre una puerta desde cero: compite con alternativas existentes y su éxito dependerá de factores como las comisiones, la liquidez del vehículo, la calidad del custodio y la demanda de los asesores financieros. La fecha del 12 de octubre es el hito inmediato, pero el impacto real se medirá por los flujos de entrada durante semanas, no por el primer día de negociación.

El contexto de fondo: un mercado que no acompaña

El movimiento de XRP llega además en un momento en el que el conjunto del mercado no ofrece un viento de cola claro. Bitcoin ronda los 83.063 dólares con una subida mínima del 0,18%, una variación que se parece más a la calma que al entusiasmo. Cuando la principal criptomoneda se mueve poco y sin dirección definida, el dinero suele pararse a esperar, y las monedas con mayor beta —las que amplifican los movimientos del mercado, tanto al alza como a la baja— son las primeras en notarlo.

Hay otros factores que conviene tener presentes sin sacar conclusiones precipitadas. La política monetaria de la Reserva Federal marca el apetito por el riesgo en todos los activos, y los activos digitales no son una excepción: los periodos de dinero caro tienden a castigar a los proyectos que dependen del flujo especulativo. La regulación estadounidense también condiciona, aunque el escenario ha cambiado respecto a etapas anteriores: el litigio entre la SEC y Ripple quedó cerrado en agosto de 2025, con la retirada de las apelaciones, y los vehículos cotizados al contado de XRP ya operan en el país. Es decir, el proyecto no arrastra hoy el lastre judicial que dominó su relato durante años, pero tampoco puede apoyarse en él como catalizador.

Qué conviene vigilar a partir de ahora

  • El precio tras el listado. El comportamiento de XRP los días posteriores al 12 de octubre dirá si las ventas eran solo un ajuste de posiciones o el comienzo de algo más profundo.
  • El volumen. Un repunte del volumen junto a una estabilización del precio sería una señal más sana que una subida con operativa escasa.
  • Las liquidaciones en derivados. Mientras queden posiciones apalancadas sobrecargadas, existe riesgo de nuevas caídas rápidas y de rebotes igual de violentos.
  • Los flujos del vehículo cotizado. Las entradas netas del producto de Evernorth en sus primeras semanas permitirán juzgar si hay demanda institucional real.
  • La dirección de Bitcoin. Mientras el mercado en su conjunto no encuentre una tendencia clara, las monedas como XRP seguirán cotizando al son de los movimientos de la referencia.

La pérdida de los 1,40 dólares es, en definitiva, un episodio técnico y de posicionamiento: una retirada de dinero apalancado justo antes de un acontecimiento que llevaba tiempo en el calendario. La pregunta relevante no es qué hará XRP mañana, sino si el listado del 12 de octubre sirve para traer compradores de perfil más estable o si, por el contrario, agota la expectativa y deja al precio sin argumentos nuevos. Eso es lo que hay que observar, con calma y sin convertir una caída de una décima en una sentencia.