Donald Trump ya dijo lo que tenía que decir. El 19 de agosto reunió en la Casa Blanca a Coinbase, Ripple, Gemini, Kraken, Robinhood, Nasdaq y CME para pedir al Senado que apruebe la CLARITY Act. Su asesor de criptomonedas, Patrick Witt, ha repetido desde entonces que la administración esta «plenamente comprometida» con sacarla adelante este mes.

La luz verde del presidente, por tanto, ya esta dada. Y su firma es efectivamente el último paso para que el texto sea ley.

El detalle es que ese último paso llega al final del camino. Y el camino empieza el 15 de septiembre en un sitio donde Trump no vota: el Senado. Allí faltan siete votos demócratas.

Mientras tanto, XRP cotiza a 1,34 dólares tras caer un 3,09%, arrastrado por una oleada de liquidaciones de 369 millones de dólares que se llevó también por delante a Ethereum y Solana. Pero el precio de hoy es lo de menos.

La cita: 15 de septiembre, 20:15 hora peninsular

La votación de procedimiento esta fijada para el 15 de septiembre a las 14:15 hora del este, las 20:15 en España.

Y conviene recordar por que le importa tanto a XRP en particular. Esa ley define que activos digitales son valores —competencia de la SEC— y cuales materias primas —competencia de la CFTC—. Esa pregunta, exactamente esa, es sobre la que Ripple se paso cuatro años litigando. Que se responda por ley y no caso por caso en los tribunales le quita de encima la ambigüedad que arrastra desde 2020.

Ningún otro activo grande tiene tanto que ganar con una sola votación.

Los siete votos que faltan

Aquí esta el problema, y no es el que uno esperaria.

La ley necesita 60 votos para superar el filibusterismo. Los republicanos tienen 53 escanos. Hacen falta siete demócratas.

Y el bloqueo no viene de discrepancias sobre la SEC, ni sobre la CFTC, ni sobre como clasificar los tokens. Viene de una cláusula de ética: como aplicar una prohibición de que cargos publicos operen negocios de criptomonedas. Son precisamente los demócratas quienes exigen endurecer ese texto.

El senador Gallego llegó a decir que aplazar la votación a septiembre «nos da más tiempo» para negociarlo. Y antes de ese aplazamiento, el Senado se marcho de vacaciones sin votar, lo que ya enfrio bastante sus posibilidades.

Dicho de otro modo: lo que separa a XRP de la claridad regulatoria que lleva una década esperando no es un debate sobre criptomonedas. Es un desacuerdo sobre conflictos de interés.

Lo que dice el dinero, que suele ser más sincero

Cuando se celebró la cumbre de la Casa Blanca, los mercados de predicción daban a la CLARITY Act en torno a un 19-20% de probabilidades de salir adelante. En febrero llegaron a estar en el 82%.

Merece la pena detenerse en ese contraste. Mientras el sector celebraba en Washington y los titulares hablaban del fin de la guerra contra las criptomonedas, la gente que se juega dinero apostando sobre esa ley le daba menos de una posibilidad entre cinco. No es pesimismo de tertulia: es capital en riesgo.

Mientras tanto, Ripple no se ha quedado quieta

Al margen del Congreso, la empresa lleva semanas moviendo ficha en el terreno institucional: acuerdos de tokenización, expansión en custodia y unos ETF de XRP cuyo mayor vehículo ya supera los 500 millones de dólares en activos, con rachas de entradas netas de varios días seguidos.

Es una distinción útil: el negocio de Ripple avanza por su cuenta; lo que depende del Senado es otra cosa. Confundir ambas es la trampa habitual al leer noticias de XRP.

Como lo leo

Tres cosas para el 15 de septiembre:

  • Es una votación de procedimiento, no la ley. Aprobarla solo abre el debate formal. Después quedaría el trámite completo y, al final del todo, la firma del presidente.
  • Se puede volver a aplazar. Ya paso una vez. Si la cláusula ética sigue sin acuerdo, lo más cómodo para todos es mover la fecha otra vez.
  • El desenlace no depende del apoyo de Trump, que ya lo ha dado y por escrito. Depende de si republicanos y demócratas cierran un texto sobre conflictos de interés.

Lo más honesto que se puede decir hoy: XRP tiene por delante el mejor catalizador regulatorio de su historia, con el respaldo publico del presidente, y a la vez una probabilidad baja de que se materialice el día 15 según quienes apuestan por ello. Ambas cosas son ciertas a la vez, y quien solo cuente una de las dos no le está contando la noticia entera.