El precio de XRP se ha desinflado en las últimas horas. La criptomoneda asociada a Ripple cotiza este 15 de octubre en 1,32 dólares, con un retroceso del 3,50% en 24 horas, según los datos de mercado disponibles. La caída llega después de que un dato de inflación más caliente de lo esperado en Estados Unidos se impusiera en el ánimo de los inversores a una batería de noticias corporativas positivas para el ecosistema de Ripple: la custodia de RLUSD por parte de Standard Chartered y la incorporación de Privy y Meritz a distintos proyectos de la compañía.

La paradoja es interesante. Mientras Ripple amplía su red de aliados institucionales, el precio de su token no encuentra suelo firme. Y la razón principal no está en sus oficinas, sino en los mercados macro. La inflación estadounidense vuelve a ser el factor que dicta el paso, y en un entorno de tipos de interés que no terminan de relajarse, los activos de mayor riesgo —y las criptomonedas lo son— sufren más que nadie.

Qué ha hecho Ripple con Standard Chartered, Privy y Meritz

Los movimientos anunciados por Ripple en los últimos días apuntan en una dirección clara: construir infraestructura para que las stablecoins y los pagos transfronterizos tengan un recorrido real en el sistema financiero tradicional. El más relevante es el acuerdo con Standard Chartered, que pasa a ofrecer custodia para RLUSD, la stablecoin de Ripple respaldada por dólares.

La custodia institucional es un eslabón clave para cualquier stablecoin que aspire a mover volumen entre bancos y gestores de activos. Sin un custodio de primer nivel, muchas entidades reguladas no pueden tocar siquiera el activo. Que un banco con la presencia internacional de Standard Chartered preste ese servicio abre la puerta a un tipo de cliente que hasta ahora miraba RLUSD con distancia.

En paralelo, Privy y Meritz se suman a distintos proyectos vinculados a Ripple. Privy es una firma especializada en infraestructura de carteras y autenticación, un segmento que gana peso a medida que los usuarios exigen control sobre sus claves sin renunciar a la comodidad. Meritz, por su parte, es un actor financiero coreano, lo que refuerza la presencia de Ripple en Asia, una región donde la compañía lleva años invirtiendo esfuerzo a través de su red de pagos.

La inflación se come el relato corporativo

Pese a los anuncios, el mercado ha decidido mirar hacia otro lado. El dato de inflación de Estados Unidos, más caliente de lo previsto, ha devuelto el miedo a los inversores. Cuando los precios suben más de lo esperado, la Reserva Federal tiene menos margen para bajar los tipos, y ese escenario castiga a los activos especulativos.

Hay que recordar el contexto: la Reserva Federal está presidida desde mayo de 2026 por Kevin Warsh, que sustituyó a Jerome Powell. En los últimos meses, el debate en torno a la política monetaria se ha centrado en cuánto puede tardar el organismo en relajar las condiciones. Un dato de inflación incómodo complica esa hoja de ruta y empuja a los operadores a recortar exposición a riesgo.

El movimiento se ve con claridad en Bitcoin, que cotiza en 81.230 dólares con una caída del 2,37% en 24 horas. Cuando el activo de referencia del sector retrocede, las altcoins suelen amplificar el movimiento, y XRP no ha sido la excepción. Su descenso del 3,50% supera al del bitcoin, un comportamiento habitual en las correcciones: los inversores se refugian primero en los activos más líquidos y consolidados.

El soporte de 1,34-1,30 dólares, en el punto de mira

Con XRP en 1,32 dólares, la zona de 1,34 a 1,30 se ha convertido en el nivel que muchos operadores vigilan. Es un rango que actuó como soporte en las últimas semanas y que ahora se pone a prueba. Si el precio se mantiene por encima, la estructura técnica no se deteriora en exceso. Si se pierde con claridad, el siguiente escalón podría quedar más abajo y alimentar una espiral de ventas.

El otro nivel relevante es el de 1,40 dólares. Recuperarlo devolvería cierta confianza y permitiría hablar de una simple pausa dentro de una tendencia mayor. Por ahora, esa recuperación se antoja complicada mientras la macro siga mandando señales negativas.

Conviene tener presente que XRP es uno de los tokens con mayor capitalización del mercado y con una comunidad muy activa, lo que amplifica tanto las subidas como las bajadas. Sus movimientos suelen estar muy ligados a las noticias sobre Ripple, pero también a la evolución de la regulación y, sobre todo, al ciclo de liquidez global.

El problema de fondo: los acuerdos aún no se traducen en demanda

La pregunta que sobrevuela el mercado es si toda esa actividad corporativa de Ripple se traducirá algún día en demanda medible de XRP. La compañía ha firmado acuerdos con bancos, procesadores de pagos y empresas de tecnología, pero el vínculo entre esas alianzas y el precio del token ha sido históricamente indirecto.

La custodia de RLUSD por Standard Chartered, por ejemplo, mejora la infraestructura de la stablecoin, pero no implica necesariamente que se compre XRP. Lo mismo ocurre con la incorporación de socios como Privy o Meritz: fortalecen el ecosistema, pero no garantizan un flujo de compradores para el token. Esa desconexión entre los avances operativos de Ripple y la cotización de XRP es una de las críticas recurrentes entre los analistas más escépticos.

La otra cara de la moneda es que la infraestructura suele tardar en dar frutos. Los acuerdos institucionales no generan volumen de la noche a la mañana. Si Ripple consigue que RLUSD y sus soluciones de pago ganen tracción, el efecto podría llegar más adelante. Pero el mercado de criptomonedas, acostumbrado a reaccionar en cuestión de minutos, no suele tener esa paciencia.

Qué conviene vigilar a partir de ahora

El primer elemento a seguir es la evolución del soporte de 1,30-1,34 dólares. Una ruptura clara abriría la puerta a más caídas y pondría en duda el suelo construido en las últimas semanas. Una defensa firme, en cambio, permitiría hablar de una corrección controlada.

El segundo factor es la macro. Si los próximos datos de inflación en Estados Unidos moderan su tono, el apetito por riesgo podría recuperarse y arrastrar al alza a XRP y al resto de criptomonedas. Si, por el contrario, se confirma la tendencia de precios más altos de lo deseado, la presión sobre los activos especulativos continuará.

Y el tercero, más de fondo, es la capacidad de Ripple para convertir sus alianzas en uso real. Los acuerdos con Standard Chartered, Privy y Meritz son señales de que la compañía sigue tejiendo su red institucional. La incógnita es cuánto tiempo pasará antes de que esa red se traduzca en algo que el mercado pueda medir y valorar. Mientras tanto, XRP seguirá atado al humor de la macro, y hoy ese humor no acompaña.