La firma de inversión Strive, vinculada al empresario Vivek Ramaswamy, ha vuelto a moverse en el mercado. La compañía ha adquirido 1.110 bitcoins por un valor de 81,5 millones de dólares, elevando su tesorería total hasta los 21.356 BTC. Con esta operación, Strive se sitúa como el séptimo mayor tenedor de bitcoin entre las empresas cotizadas o públicas, según los últimos datos disponibles.

La compra se produce en un momento en el que el precio de bitcoin ronda los 78.699 dólares, una cifra que ha ido fluctuando en las últimas semanas. La apuesta de Strive no es un caso aislado: cada vez más compañías han optado por destinar parte de su balance a la criptomoneda, siguiendo una estrategia que popularizó MicroStrategy y que ahora replican otras firmas con matices propios.

¿Quién está detrás de Strive?

Strive es una gestora de activos fundada con la idea de ofrecer productos de inversión que se alineen con los principios del capitalismo de los accionistas, un concepto impulsado por Ramaswamy, conocido por su perfil crítico con las políticas ESG en las grandes corporaciones. La compañía ha ido ampliando su exposición a bitcoin a lo largo del tiempo, y esta nueva adquisición refuerza su posición como un actor relevante en el universo de la tesorería corporativa en criptomonedas.

Conviene recordar que no toda la actividad de acumulación de bitcoin proviene de los ETF al contado o de los fondos de inversión tradicionales. Las empresas que deciden comprar BTC directamente para su balance son un termómetro diferente de adopción: no se trata de gestionar dinero de terceros en productos regulados, sino de asumir el riesgo del activo en el balance propio de la compañía.

El fenómeno de las tesorerías corporativas

A lo largo de los últimos años, varias empresas han optado por convertir parte de sus reservas de efectivo en bitcoin. La idea es proteger el valor de la tesorería frente a la inflación y la devaluación de las monedas fiduciarias, además de aprovechar las alzas del activo digital en periodos de fuerte demanda. Sin embargo, esta estrategia también conlleva una volatilidad considerable: si el precio cae de forma brusca, el balance de la compañía se resiente y con él la confianza de los inversores.

En el caso de Strive, la compra se produce cuando bitcoin cotiza en torno a 78.699 dólares. A ese precio, la posición total de la firma tendría un valor superior a los 1.680 millones de dólares, una cifra que da idea de la magnitud de la apuesta. Eso sí, el valor fluctúa con el mercado y puede variar significativamente en poco tiempo.

¿Qué significa para el mercado?

Que una gestora como Strive siga acumulando bitcoin envía varias señales. En primer lugar, refuerza la narrativa de que bitcoin se consolida como activo de reserva para un grupo creciente de empresas. En segundo lugar, añade presión compradora al mercado, aunque sea en volúmenes modestos si se compara con los movimientos de los grandes fondos. Y en tercer lugar, muestra que, pese a la volatilidad, hay inversores institucionales y corporativos dispuestos a mantener posiciones durante largos periodos.

La operación también plantea una pregunta interesante: ¿contenta este ritmo de compras a los accionistas de Strive? La respuesta no es sencilla. Por un lado, el repunte del precio de bitcoin podría considerarse un éxito si la compañía compró a precios más bajos. Por otro, si el activo entra en una fase bajista, la firma dejaría en evidencia los riesgos de una tesorería concentrada en criptomonedas.

Los grandes tenedores de bitcoin

El ranking de empresas públicas con más bitcoin en balance está liderado por MicroStrategy, que ha convertido la acumulación de BTC en el eje de su estrategia corporativa. Le siguen otras mineras y firmas tecnológicas que han diversificado su tesorería con la criptomoneda. Con esta última compra, Strive se sitúa en séptimo lugar de ese ranking, un dato que muestra hasta qué punto este tipo de políticas se ha extendido entre compañías de distintos sectores.

Conviene subrayar que estos movimientos no son inmunes al contexto macroeconómico. La Reserva Federal mantiene una política monetaria que condiciona la liquidez global y, por tanto, el apetito por activos de riesgo como bitcoin. El actual presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha dejado claro en sus intervenciones que la prioridad es controlar la inflación, un factor que los inversores en criptomonedas siguen de cerca, porque de él depende en buena parte la dirección del precio.

Qué vigilar

A corto plazo, la atención se centrará en si otras empresas públicas siguen el ejemplo de Strive y anuncian nuevas compras. También habrá que observar si el precio de bitcoin consolida el nivel de los 78.000 dólares o si, por el contrario, pierde fuelle en las próximas semanas. Para los accionistas de empresas hodler de bitcoin, la clave estará en la evolución del ciclo de liquidez, que es el verdadero viento de cola del mercado cripto.

La operación de Strive no es una noticia que por sí sola cambie el panorama, pero sí refuerza la tendencia de fondo: bitcoin sigue ganando espacio en los balances de las empresas occidentales, y las participaciones de compañías como Strive son un síntoma de una adopción que va más allá del mero trading especulativo.