Bitcoin cotiza estos días alrededor de los 83.200 dólares y, sobre el papel, sigue siendo el activo de referencia del sector. Pero los números que acaba de publicar el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS) cuentan una historia muy distinta: dentro de los balances de los grandes bancos, el peso relativo del bitcoin se está desplomando. En América, su cuota sobre las exposiciones cripto declaradas cayó del 75,8% al 44,2% en apenas seis meses, según los datos correspondientes a diciembre de 2025. En ese mismo periodo, ether escaló hasta el 38,5%. Y las stablecoins, aunque con cifras más modestas, siguen ganando terreno como instrumento de liquidación y de tesorería dentro del sistema financiero tradicional.

Qué mide realmente Basilea y por qué importa

El BCBS es el foro donde los supervisores bancarios de medio mundo acuerdan los estándares de capital que después aplican sus reguladores nacionales. En 2022, el Comité aprobó un marco que obliga a los bancos a asignar a las cripto exposiciones un tratamiento de capital especialmente conservador: el llamado Grupo 1 para activos tokenizados con respaldo tradicional, y el Grupo 2 para cripto sin respaldo, donde se incluyen bitcoin y ether, castigados con ponderaciones muy elevadas. Ese diseño no prohíbe operar con cripto, pero encarece cada euro de exposición.

Por eso los datos que recopila Basilea son un termómetro privilegiado: no miden el mercado minorista ni las ballenas, sino lo que los bancos globales están dispuestos a asumir en sus libros. Y lo que dicen es que la composición de esa exposición ha cambiado con rapidez. Un cambio de más de treinta puntos porcentuales en seis meses, como el registrado en América, difícilmente se explica solo por la evolución del precio. Apunta a decisiones activas de balance.

El nubarrón americano: menos bitcoin, más ether

El descenso del peso del bitcoin coincide con un contexto en el que el mercado ha dejado atrás las euforias de años anteriores. Sobre las cotas actuales, alrededor de 83.200 dólares, el bitcoin se sitúa lejos de los máximos que algunos inversores esperaban, y esa corrección pesa en la valoración de cualquier cartera que lo mantenga. Parte de la caída del 75,8% al 44,2% en América puede atribuirse simplemente a que el bitcoin vale menos en términos relativos dentro de la cartera, no necesariamente a que los bancos lo hayan vendido en masa.

Pero hay algo más. La subida de ether hasta el 38,5% sugiere que las entidades están reequilibrando. Ether tiene usos que van más allá de la simple tenencia: redes de liquidación, colateral en productos estructurados y una infraestructura que el sector financiero tradicional ha ido integrando poco a poco. Que su cuota crezca mientras la del bitcoin se contrae apunta a una mayor diversificación, no a una huida del sector.

Las stablecoins se cuelan en la caja de los bancos

Menos espectacular, pero probablemente más relevante a largo plazo, es el avance de las stablecoins en las cuentas de los bancos. Estas no son criptos volátiles: son tokens diseñados para mantener un valor estable, normalmente ligados al dólar, y su función natural es la liquidación y la tesorería. Para un banco, mantener stablecoins puede ser una forma de operar con infraestructura blockchain sin cargar con la volatilidad de bitcoin o ether.

El marco de Basilea reserva un tratamiento así a las stablecoins que cumplan ciertos requisitos de respaldo y gobernanza. Eso ha abierto una puerta estrecha pero transitable: la exposición del banco a stablecoins no desplaza capital de la misma manera que la exposición a cripto sin respaldo. El resultado es que las stablecoins están creciendo, aunque desde bases pequeñas, justo cuando el bitcoin retrocede en la misma foto. El sector bancario parece estar decidiendo que la tecnología cripto le interesa más como rieles de pago que como apuesta direccional.

¿Desinterés por bitcoin o simple gestión de riesgo?

Conviene ser prudente antes de extraer conclusiones. La caída de la cuota del bitcoin en América no equivale a un abandono. Puede reflejar varias cosas a la vez: el efecto de la caída del precio en una cartera cripto diversificada, la consolidación de posiciones en ether, y el auge de stablecoins que entran en el recuento del Comité. También hay un componente regulatorio: cuando el capital que hay que reservar para cada tipo de activo es muy distinto, los departamentos de riesgos tienden a optimizar esa asignación.

Para el inversor español, la lectura práctica es doble. Por un lado, confirma que las grandes entidades siguen presentes en el sector, pero de forma selectiva y con el foco puesto en el cumplimiento normativo. Por otro, deja ver una tendencia que podría consolidarse: el bitcoin deja de ser la única puerta de entrada institucional y comparte protagonismo con ether y con productos de pago tokenizados. Quien espere que la próxima ola institucional sea exclusivamente de bitcoin debería mirar estos datos con atención.

Lo que conviene vigilar en los próximos meses

El próximo informe de Basilea dirá si la caída del peso del bitcoin en América fue un ajuste puntual o el inicio de una tendencia. Habrá que ver también cómo evoluciona la clasificación de las stablecoins bajo el marco del Comité y si más bancos optan por emitir o custodiar este tipo de activos. En Europa, el desarrollo de la regulación de mercados cripto marca otro campo de juego: las entidades que operen en la UE tendrán incentivos concretos para decidir qué activos mantienen y en qué proporción.

Por ahora, los datos dibujan un sector en el que el bitcoin ya no domina con la misma claridad el balance institucional. La narrativa del «bitcoin como oro digital» sigue teniendo defensores, pero los números publicados estos días muestran que, dentro de la banca, el dinero empieza a buscar otras vías para exponerse a la tecnología cripto.